Cuando el Sr. Hubbard le dio a los Cienciólogos la visión de tratar de lograr una nueva civilización, también proporcionó los métodos prácticos que podríamos usar para lograr ese sueño. Y con esto vino la responsabilidad de hacer justamente eso.

   Es una responsabilidad que todos los Cienciólogos, staff y feligreses, de buena gana asumen, sin importar el país en que vivan, el idioma que hablen o la categoría que tengan en la sociedad.

   Raramente se ha visto un grupo tan unido en un propósito común o determinado a lograr sus metas. Lo que significa esto, es que millones de individuos mejoran sus vidas y trabajan para mejorar las vidas de los demás.

   Nuestro éxito se refleja en nuestro crecimiento, nuestra capacidad de sobreponernos a la adversidad, nuestra estabilidad, nuestra influencia positiva en el mundo que nos rodea.

   La verdadera fundación sobre la cual todo esto radica es la funcionalidad de Cienciología. Así como lo ha hecho en los últimos 40 años, la demanda de Cienciología continuará creciendo a medida que más y más personas descubran esta funcionalidad.

   Por su parte, la Iglesia continuará asegurando que la tecnología esté siempre disponible. Y, a medida que se acerca el siglo XXI, este obsequio de nuestro Fundador, esta visión de un mundo mejor para todos los hombres, se hará cada vez más realizable.

 
 
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