¿Por qué querría alguien saber algo sobre la mente humana? ¿Y para que sería? ¿por qué creería alguien que el conocimiento de la mente humana es inalcanzable o indeseable? ¿por qué los hombres que aparentemente buscan respuestas a las preguntas sobre la mente se desvían tanto de ésta que examinan ratas y evitan en su totalidad mirar a seres humanos? ¿y por qué alguien que pretende tratar la mente se desvía tanto como para usar cargas eléctricas?

      Las respuestas son relativamente sencillas. Cualquiera que sabe la estructura, función y dinámica de la mente humana sabe que ésta es muy difícil de controlar. La única manera en que se puede controlar la mente es forzando ignorancia sobre ésta. En cuanto a estudio y tratamiento se trata, la mente que se ha hecho ignorante de sí misma tendría que restaurarse a sus funciones de conocimiento fundamentales para que se considere como recobrada. Y cuando uno restaura el conocimiento completo a una mente, uno ya no es capaz de victimizarla; y la profesión o sociedad tendrían que moverse de la orientación de esclavitud, hacia acción por libertad y consentimiento en donde ésta pueda ser efectiva.

      Así como usted no quiere que las personas le controlen, así debiera usted querer su conocimiento y el de otros. Así como usted pelea su sabiduría en relación a usted mismo, así será controlado.

      Una simple y decisiva ciencia de la mente es vital y necesaria en cualquier sociedad que desea ser libre y mantenerse libre. Los únicos elementos de la sociedad que combatirían o lucharían en contra de un esfuerzo por alcanzar dicha ciencia o lo disputarían, serían aquellos que desean, a través de la ignorancia, mantener el control de una esclavitud. Todos y cada uno de los impulsos hacia la libertad son un impulso hacia la cordura, hacia la salud, hacia la felicidad. Cada impulso hacia la esclavitud es un impulso en dirección a la miseria, la enfermedad y a la muerte. Uno podría decir lo mismo del artrítico y del neurótico, que la causa básica del desbalance, físico o mental, germinó en esfuerzos para reducir la libertad del individuo, del grupo y de la humanidad.

      Dianética es un esfuerzo hacia la obtención, por el hombre, de un nivel de libertad en donde la decencia y la felicidad prevalezcan, y en donde el conocimiento de la mente misma prevendría el uso inescrupuloso de los mecanismos de la esclavitud. Dianética se puede refutar o villanizar, y su fundador y los que la practican se pueden ridiculizar, pero Dianética no puede ser ignorada. Tampoco se puede hundir con halagos, ni quemar en un purgatorio hasta su erradicación total; porque es un maravilloso hecho de que un impulso del hombre que no se puede erradicar, es el impulso hacia la libertad, su impulso hacia la cordura, hacia un mayor nivel de alcance de sus asuntos. Esta es la gracia que guarda el hombre. Y como Dianética es un impulso y como sus propósitos básicos, desde el momento de su concepción han sido dedicados y no han variado en ningún momento, a la obtención de aún más libertad para que ésta no pueda morir, es un hecho que indudablemente y a medida que pasan los años se hace más molesto para los que crean la esclavitud.